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Punto caliente de biodiversidad Marina

En el epicentro de la enorme biodiversidad marina de Indonesia se encuentra este pequeño archipiélago situado al sureste de Sulawesi, en el Mar de Banda

Indonesia es un país de superlativos, todo en ella es a lo grande. Sus más de 17.500 islas lo convierten en el archipiélago más extenso de la tierra. Tres de sus islas están entre las cinco más grandes del planeta: Nueva Guinea es la segunda (sólo una parte; Irian Jaya, pertenece a Indonesia); Borneo (Kalimatan es la parte de esta isla que pertenece a Indonesia) ostenta el tercer puesto; y Sumatra el quinto. Ciertas estimaciones dicen que posee más de 200.000 kilómetros de costa (cinco veces la circunferencia del ecuador terrestre). Con semejantes cifras uno se da cuenta de la importancia que el mar tiene para los indonesios, quienes llaman a su país "Tanah air kita" (nuestra tierra y agua).

Su situación geográfica entre varias placas tectónicas hacen de Indonesia uno de los puntos más calientes en cuanto a actividad sísmica y volcánica. Las cenizas expulsadas por sus numerosos volcanes han dado a la tierra una fertilidad inusual. 
Por otro lado, el elevado régimen pluvial de esta zona y su alta humedad relativa han favorecido la extensión del bosque lluvioso que cubre dos tercios de Indonesia. Situación que le traslada al segundo puesto mundial en cuanto a extensión selvática, sólo superado por Brasil.

Con unos 202 millones de habitantes es la cuarta nación más poblada del planeta. A pesar de ello, entre sus numerosas islas, existen lugares remotos escasamente ocupados ya que la mayor parte de la población se concentra en las islas de Sumatra y Java. Se calcula que hay más de 6.000 islas totalmente deshabitadas.

En lo que a los buceadores nos concierne, la complejidad geológica y topográfica del país unida a las condiciones climáticas (estacionalidad de los monzones) y oceanográficas, han creado uno de los ambientes marinos más dinámicos y ricos del planeta. Indonesia se encuentra situada en el centro de la vasta región zoogeográfica indo-pacífica (región que abarca unos dos tercios de la distancia alrededor del globo). En esta zona de confluencia entre dos océanos, es donde aparece mayor variedad y abundancia de vida. 

No se sabe con certeza, pero hay estimaciones que hablan de la existencia de más de 3.000 especies de peces en aguas indonesas, un dato muy significativo si se compara con las aproximadamente 1.000 descritas en el Mar Rojo o las 400 del Caribe. Esta diferencia en los números se mantiene en los corales, con hasta 450 especies diferentes en Indonesia, mientras que en el Caribe sólo existen 50. Y seguiríamos igual con el resto de los grupos.

Wakatobi

Indonesiamapa

Archipiélago de Tukang Besi.
Para ver las islas en detalle haz un clic sobre la imagen y mantén el cursor

El pequeño archipiélago de las Tukang Besi, situado al sureste de Sulawesi, en el Mar de Banda, se encuentra precisamente en el epicentro de la biodiversidad marina indonesia. Quizá resulte más familiar el nombre que los nativos le dan: Wakatobi, que es como aparece con mayor frecuencia en la literatura especializada. Este nombre proviene de unir la primera sílaba de los nombres de cada una de sus cuatro islas principales: Wangi Wangi, Kaledupa, Tomea y Binongko. La modernidad ha llegado de forma muy limitada a estas bellas y solitarias islas, por lo que gozan de unos arrecifes y unos paisajes soberbios. En 1992 se declararon Parque Nacional y, actualmente, es la segunda Reserva Marina en extensión del país. Tan sólo está permitida la pesca con artes tradicionales a los lugareños y se persigue el uso de la dinamita y el cianuro, tan extendido por el país. A pesar de ello en algunos arrecifes aún se notan los efectos de esta mortífera y devastadora "arte" de pesca.

Pez payaso

Nuestro amigo Nemo, el pez payaso ocelado (Amphiprion ocellaris), es uno de los habitantes destacados de estas aguas.

Para bucear en Wakatobi es aconsejable ser un buceador experimentado. Muchas de las inmersiones transcurren a lo largo de una pared sin llegar a ver nunca el fondo, lo cual puede poner nervioso a un buceador principiante. Pero lo más delicado de todo son las corrientes que suelen ser frecuentes e impredecibles. En ocasiones cambian de manera inesperada a lo largo de la inmersión y no sólo son en sentido horizontal, a veces deberás enfrentarte a corrientes verticales. Con estas últimas deberás extremar la precaución. Pero no te asustes, porque con un poco de práctica y con la ayuda de la eficiente tripulación del Ondina disfrutarás tremendamente de este tipo de inmersiones. No olvides que las fuertes corrientes son las que hacen de éste un lugar tan interesante para el buceo, pues es donde se concentra la mayor cantidad de vida.
Además, también hay inmersiones poco profundas, fáciles y tranquilas, buceos de "acuario" donde tu única preocupación es decidir en qué fijarte, pues miles de bellos y extraños seres, colores y formas, captarán tu atención.

Por lo demás, las condiciones para el buceo son excelentes: agua caliente (entre 25 y 28º C), muy buena visibilidad (entre 25 y 60 metros), un fabuloso paisaje de coral y una fauna extremadamente variada. Los puntos de buceo son incontables, algunos prácticamente inexplorados y otros aún por descubrir. Al viajar en un crucero de vida a bordo cualquiera de ellos estará a nuestro alcance. Con el Ondina se harán las inmersiones desde cualquiera de las dos neumáticas de que disponen. Todos los buceos van a ser de deriva. Es decir, que no tendremos que preocuparnos por regresar al punto de entrada y podremos aprovechar por más tiempo nuestro aire.

Esponjas barril

Esponja barril gigante (Xestospongia testudinaria) con crinoideos.

La mayor parte de los arrecifes del archipiélago son arrecifes costeros. Pero también se bucea en alguno de los atolones cercanos a las islas. En esta zona es también frecuente un tipo de arrecife peculiar denominado "cresta". Se trata de una especie de cordilleras submarinas con cimas que, a veces, alcanzan la superficie, y valles con muros a ambos lados del arrecife. En general, vamos a encontrarnos con un jardín de coral inmaculado: inmensos corales de mesa; gigantescas gorgonias de diversas especies; sorprendentes corales blandos que alegran las paredes; y algo que a más de uno sorprenderá, las descomunales esponjas barril que medran en este ambiente, muchas de ellas de un tamaño superior al del buceador.

Nadando entre todo ello observaremos los coloridos peces tropicales: cirujanos, ángel, mariposa, tres colas, los simpáticos peces payaso y un amplio etc. Una sensación que tuvimos durante nuestro viaje fue que los peces eran mucho más temerosos de nuestra presencia que en otras aguas, probablemente debido a la intensa pesca a la que se les ha sometido.

Quizá el buceo en Wakatobi no sea el lugar más idóneo para los amantes de los "bichos" grandes. Aunque no son raros los encuentros con grandes pelágicos (en función de la época y de las mareas), como mantas, águilas de mar, tiburones (también el deseado tiburón ballena), delfines, barracudas, túnidos e incluso cetáceos como ballenas piloto, lo más llamativo y siempre presente son los habitantes pequeños.

pez rana

Pez rana (Anntenarius sp.).

Estas aguas son un paraíso para ver nudibranquios, ascidias de colores increíbles, pequeñas y delicadas gambitas, cangrejos, o peces la mar de extraños: como el pez escorpión hoja, los peces sapo, o los peces pipa fantasma, por citar algunos. Seguro que en cada inmersión te toparás con muchas especies que nunca antes habías visto. Busca en corales, estrellas, anémonas, esponjas, pepinos de mar... Te llevarás más de una agradable sorpresa.

También los científicos que trabajan por la zona descubren cada año especies nuevas para la ciencia, incluso entre los grupos más estudiados como peces y corales. Recientemente, se ha descrito en Indonesia una nueva especie de caballito de mar (Hippocampus denise). Se trata de un caballito pigmeo, no más grande que la uña del dedo meñique. En realidad se le había observado con anterioridad pero se pensó que era una fase juvenil de la otra especie de caballito pigmeo (Hippocampus bargibanti) que podemos ver en Wakatobi.
Estos habitan en ciertas gorgonias donde se encuentran perfectamente camuflados. Todo un reto divisar alguno de estos simpáticos seres. Pero una vez localizado, volveremos a encontrarlo en posteriores inmersiones pues apenas se desplazan (eso si con un poco de paciencia, pues cuesta distinguirlo aun sabiendo donde vive).

Las mejores inmersiones

Se hace una tarea difícil destacar algunas inmersiones entre el vasto elenco que nos ofrece el archipiélago de las Tukang Besi. Pero, si hay que hacerlo comentaremos sucintamente algunas de las que en nuestro viaje resultaron de lo más divertidas:

Waiti Ridge
caballito pigmeo

Caballito pigmeo (Hippocampus bargabanti).

La inmersión conocida como Waiti Ridge comprende tres pináculos interconectados que corren en una dirección norte-sur a lo largo de unos 250 m, paralelos al arrecife costero principal en el lado oeste de la Isla de Tomea.

El último de estos promontorios es el menos profundo (18 m) y el más rico de los tres. El lado oeste de esta mini cordillera submarina es una pendiente abrupta y, en general, más entretenido de bucear que el lado este, donde abundan las grandes gorgonias y una generosa población de esponjas barril. La cordillera baja hasta una profundidad de unos 24 metros. Por debajo de esta cota las pendientes se hacen más acusadas hasta llegar a la verticalidad y descienden a más altas profundidades.

En esta inmersión las corrientes pueden llegar a ser importantes por lo que conviene saber elegir la mejor hora para el buceo.

El coral está en muy buen estado y es de una exuberancia extraordinaria. Nadaremos entre infinidad de peces mariposa, damiselas, castañuelas y peces ballesta. Mirando hacia el azul contemplaremos los cardúmenes de barracudas o los numerosos fusileros que salen despavoridos cuando los Jacks o jureles entran en acción.

Lo más llamativo de esta inmersión es la presencia de los caballitos pigmeo, que permanecen casi inmóviles en ciertas especies de gorgonias.

Roma
Coral mesa

Coral mesa (Acropora sp.) 

La inmersión transcurre también en el lado oeste de la isla Tomea. Es una franja de arrecife de unos 150 metros de longitud y unos 20 de anchura que discurre, en dirección norte-sur, paralelo al arrecife costero principal del que le separa un profundo valle.

La parte más somera se halla a una cota de 3 metros. Lo habitual es hacer una inmersión de deriva. Las corrientes son frecuentes y pueden llegar a ser fuertes.

Como es habitual en los arrecifes coralinos la mayor diversidad y colorido los encontraremos en las zonas menos profundas donde dominan los corales de mesa y masas compactas producto de la fusión de coral y roca, entre medias de todo ello algunas lenguas de arena. En el centro del arrecife aparece un pináculo macizo, tremendamente concurrido, en el que se podría pasar una inmersión completa sin aburrirse en ningún momento.

Los peces inundan por completo el paisaje. Son habituales en este lugar las serpientes marinas y, con un poco de suerte y un ojo avispado, se pueden ver las bellas morenas cinta, los extraños peces hoja o los crípticos peces rana.

Cornucopia
Gamba

Gamba limpiadora (Urocaridella antonbruunii)

Una de las inmersiones en un arrecife tipo atolón. Este punto de buceo se encuentra en el lado noroeste del atolón de Lintea. Son muros prácticamente verticales con numerosos salientes y hendiduras. La cresta o "cima" del arrecife está a 1- 2 metros de profundidad y la pared baja hasta 30-35 metros donde se encuentra con una pendiente suave de arena.

Las inmersiones aquí son también de deriva y habitualmente con corriente.
Los muros están pintados con una gran variedad de corales blandos y las esponjas jarrón y tubulares están por todas partes. Es una buena oportunidad para ver grandes pelágicos. Pero, si la corriente nos lo permite, la fauna pequeña no nos decepcionará en absoluto.

Buoy3
cangrejo arlequin

Cangrejo arlequín (Lissocarcinus orbicularis)

En el lado oeste de la Isla de Hoga, a muy poca distancia de la base de Operación Wallacea, marcada, como su nombre indica por una boya, encontramos una inmersión facilita, aunque no menos interesante por ello. Se trata de un muro vertical adornado con múltiples grietas, cavidades y extraplomos que cae hasta un fondo de arena a los 30 metros. Estas formaciones dan cobijo a multitud de gambas, cangrejos, nudibranquios... en fin, un paraíso del macro para los fotógrafos, sobre todo si tenemos en cuenta que las corrientes aquí son escasas. Es un lugar ideal para inmersiones nocturnas.

Y en tierra

Durante un crucero se hacen varias excursiones a tierra, algo que sin duda aumenta el interés del viaje. Una de ellas es la visita a la isla de Hoga, donde están las instalaciones principales del Centro de Investigación Marina de Operación Wallacea. Un grupo de científicos ingleses, voluntarios la mayoría de ellos, que desde hace años estudian la biodiversidad del lugar y luchan por su conservación. En esta misma isla se asienta un poblado de los Bajo, o gitanos del mar.

Gitanos del mar

Poblado de los gitanos del mar en la isla de Hoga.

Este grupo étnico habita una amplia zona del sur del Mar de China. Se pueden encontrar poblaciones suyas en Malasia, Tailandia, Filipinas o Indonesia. Tradicionalmente han sido nómadas o semi-nómadas cazadores y recolectores íntimamente ligados al mar. Su vida entera transcurría en el interior de canoas techadas, de unos 10 metros de largo por 2 de ancho, en las que convivía un grupo familiar de hasta seis individuos. Unas pocas comunidades aún mantienen este ancestral modo de vida, sin embargo, la mayoría de estos grupos se han instalado en asentamientos más o menos estables, como es el caso de la comunidad de Hoga, donde habitan un poblado palafítico.

Embarcación de pesca

Típica embarcación de pesca en la isla de Hoga.

A pesar de este cambio de costumbres, conservan su modo de subsistencia prácticamente inalterado: siguen dependiendo del mar para la obtención de alimentos y mercancías con las que comerciar. Desde muy pequeños aprenden a bucear a pulmón hasta profundidades de más de 30 metros para pescar y recolectar perlas, conchas y pepinos de mar, muy apreciados estos últimos en el mercado chino. La única concesión a la modernidad es el empleo de gafas de madera y cristal así como fusiles hechos a mano por ellos mismos.
Nuestra visita es siempre un atractivo para esta gente amable y sonriente que no está acostumbrada al turismo de masas ni, afortunadamente, corrompida por éste.

En la isla de Kaledupa disfrutaremos del Lariange o danzas tradicionales que los isleños bellamente ataviados bailan para celebrar sus festividades o acontecimientos especiales.

También aquí podremos ver como trenzan en rústicos telares el Sarong o pareo indonesio.

Herreros

Herreros de la isla de Binongko

Más al sur, la isla de Binongko, es conocida por su comunidad de forjadores de hierro. Con hornos artesanales funden acero para crear machetes y los tradicionales "Kriss". Un cuchillo con hoja en forma de serpiente al que se le atribuyen propiedades mágicas, no en vano el nombre del archipiélago Tukang Besi traducido significa "Forjadores de Hierro". Como extra, si la visita se efectúa al atardecer podremos contemplar una puesta de sol espectacular desde la playa.

Con semejantes ingredientes, es difícil que las Tukang Besi no dejen unos recuerdos y experiencias inolvidables de tierra y mar a todo aquel que las visite.