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Algunas de las mejores del mundo.

Las típicas zonas de inmersión que se visitan desde Sharm el Sheik o Naama bay se podrían agrupar en cuatro áreas distintas sin contar con los puntos de buceo que van desde Dahab hacia el norte:

 

Inmersiones locales

Todas las inmersiones de costa comprendidas entre el puerto de Sharm el Sheik y el comienzo de la zona del estrecho de Tiran, son las consideradas como inmersiones locales. Todas ellas accesibles desde tierra y muy próximas unas de otras y en muchos casos con playas acondicionadas para el turista, buceador o no buceador. Su proximidad a los núcleos más turísticos poblados y toda la infraestructura desplegada hacen presagiar que sea una zona de buceo a evitar. Nada más lejos de la realidad. Algunas inmersiones, incluso las más inesperadas, pueden sorprendernos en cualquier momento con gratos encuentros y otras nos ofrecen siempre agradables paisajes por los que deambular.

Es cierto que no es la zona más frecuentada por los barcos de buceo de vida a bordo, pero durante un viaje de buceo seguramente se harán varias paradas en esta zona del litoral. Sin ir más lejos, es muy probable que tu primera inmersión en el Sinaí sea en uno de estos puntos. Se trata de la inmersión de chequeo o checkdive, y una inmersión clásica para este fin es la conocida como "El templo". También entre las locales hay algunas inmersiones muy apropiadas para el buceo nocturno como puede ser el mismo Templo o Ras Katy.

El perfil de estas inmersiones es muy parecido en todas ellas: el arrecife costero muestra una primera caída que baja hasta los  6 ó 7 metros de profundidad y comienza una plataforma de arena que desciende en una pendiente suave, en la mayoría de los casos, hasta llegar a unos 25 - 30 metros de profundidad, donde vuelve a aparecer otro cortado que cae de forma vertical a mayores profundidades.

Es en estas plataformas, adornadas de cuando en cuando con pináculos de coral de distintas dimensiones, donde transcurre generalmente el buceo.

Ras Um Sid
Gorgonia (Subergorgia hicksoni)

En Ras Um Sid se da una agrupación de gorgonias inusual que forman un verdadero "bosque" de esta colonia de animales.

El nombre de la inmersión es heredado del nombre del cabo que señala el comienzo del estrecho de Tirán. Ras Um Sid es uno de los puntos locales donde merece la pena hacer al menos una inmersión.

Probablemente este buceo lo realizaremos como una inmersión de deriva. Es decir, que una zodiac nos recogerá al finalizar.

Prácticamente al principio de la inmersión, si nos movemos por la cota de los 5 metros, podremos encontrar pequeñas grutas o cavidades en el arrecife, normalmente pobladas por  los sorprendentes peces cristal. Buen sitio para disparar las primeras fotos. Pero lo más interesante del lugar está por llegar: al poco de desplazarnos por la plataforma de arena, esta desaparece dando paso a un cortado que cae casi a pico. En este singular lugar, en una profundidad de entre 30 y 18 metros, se ha instalado un auténtico bosque de enormes gorgonias (Subergorgia hicksoni) que no tiene igual en ningún otro lugar del Mar Rojo norte.

Gorgonia (Subergorgia hicksoni)

Esta especie de anthias o tres colas es la más frecuente de todas las que se dan en el Mar Rojo.

Si continuamos nadando un poco más, la plataforma volverá a aparecer a la altura de la punta del promontorio o cabo. En este lugar se pueden divisar, de cuando en cuando, el paso de pelágicos, como bancos de jacks o medregales, quizás alguna manta, quien sabe ...  Su pendiente va subiendo suavemente y podremos establecer una cota menos profunda a unos 14 metros. Esta plataforma es también un lugar un tanto curioso: toda su superficie está caprichosamente salpicada de finos pináculos de extrañas formas, coloreados con esponjas, alcionarios y madréporas que le dan un ambiente especial. Resulta muy gratificante dedicar un tiempo a recorrer y explorar estas estructuras que esconden muchas maravillas, entre ellas, soberbios nudibranquios o combinaciones de colores increíbles.  

En este punto podemos encontrar corrientes, no olvidemos que estamos en el extremo del cabo. Hay que ir con precaución.

Si aún nos queda aire podemos continuar dando la vuelta al cabo acercándonos esta vez más a la superficie, donde, entre los 5 y 7 metros, hallaremos grandes formaciones de porites, corales duros masivos, con numerosas oquedades y anfractuosidades que crean otro ambiente diferente y no menos espectacular que el resto, especialmente cuando está iluminado por la luz cercana al atardecer.

Ras Mohamed

Se trata de la zona situada más al sur del Sinaí. Su posición entre los golfos de Aqaba y Suez, la expone a corrientes más o menos intensas y complejas que aportan una cantidad importante de nutrientes, los cuales sostienen la gran variedad de animales que integran y frecuentan sus oníricos paisajes.

Manglar

En pleno desierto nos encontraremos con manglares.

Su parte emergida no es menos interesante. Hay una gran bahía, Marsa Bareika que forma un pequeño istmo o península cuyo lado este, restos de antiguos corales fósiles, se levanta a unos 60 metros sobre el nivel del mar. Otra pequeña bahía, Bahía Escondida, divide este promontorio en dos. En la parte oeste el acantilado desaparece dando paso a relieves bajos y suaves. Un estrecho canal divide esta segunda porción formando una diminuta isla. Curiosamente en este pasaje habita una especie de planta que nadie pensaría es propia de un desierto, se trata de un auténtico manglar (Avicennia marina), plantas adaptadas a vivir con sus raíces sumergidas en el agua salada de donde extraen su alimento, eliminando a través de sus hojas el exceso de sal en forma de cristales.

coral fosil

Los acantilados de Ras Mohamed están formados por antiguos corales fósiles. A simple vista todavía se pueden reconocer sus formas petrificadas.

A pesar de esta inesperada vegetación, el ambiente terrestre, típicamente desértico, puede parecer intensamente pobre en contraste con todo el colorido y la explosión de vida que encontraremos con tan solo sumergirnos unos pocos centímetros bajo el agua. Sin embargo, también guarda otros tesoros naturales como su lago interior salado o los fósiles de antiguos corales que ahora forman acantilados. En uno de estos acantilados, cerca del borde del mar, se produjo una fractura que se llenó de agua marina, creando un curioso ecosistema habitado por fauna poco común, cuyo principal exponente es una pequeña gamba ciega. En este desolado paisaje de la superficie, habitan el zorro rojo o zorro del desierto, o el Ibex nubio que vive en las zonas montañosas. Quizás más visible para el visitante sea la avifauna, no es raro ver distintos tipos de garzas, gaviotas o la elegante águila pescadora. A finales de verano aparecen grandes poblaciones de cigüeñas que hacen aquí una parada en su camino hacia el este de África.

Toda esta riqueza natural propició que el gobierno egipcio declarara la región, allá por el año 1983, como el primer y único Parque Nacional de Egipto, protegiendo sus ecosistemas acuáticos y terrestres. En años posteriores la extensión inicial de área protegida aumentaría incluyendo incluso zonas relativamente alejadas de Ras Mohamed.

Volviendo al ambiente subacuático y al buceo, decir que las inmersiones clásicas de esta área transcurren desde la punta sur de Marsa Bareika hasta la punta más al sur de la península de Sinaí, donde está una de las inmersiones más famosas de todo el Mar Rojo y probablemente del mundo.

Shark y Yolanda Reef y Anemona City

Esta es, sin duda, una de las inmersiones que han dado fama mundial al Mar Rojo. Situada en el mismísimo extremo de la península de Ras Mohamed, se halla expuesta a las corrientes que suben y bajan de los golfos y que aportan los nutrientes que sustentan el espectáculo de vida que ofrece este lugar. En realidad podríamos dividirlo en tres puntos de inmersión diferentes, pero típicamente, o al menos en la primera inmersión de reconocimiento, podemos visitar los tres lugares durante un mismo buceo para tener una visión global del sitio. Como es más que probable que se repitan inmersiones en este arrecife, tendremos la ocasión de realizar más tarde inmersiones "temáticas" eligiendo el sitio que sea de nuestro mayor interés.

 Anemome City
Pez payaso y anemona

Esta imagen es típica de Anemona City donde se dan las densidades más altas de anémonas con sus peces payaso y damiselas.

Si decidimos recorrer las tres inmersiones con una misma botella, este será el punto de comienzo: la ciudad de las anémonas. Es un balcón arenoso situado a unos 12-20 metros de profundidad que corona la pared vertical que cae a plomo hasta los 750 metros. Debe su nombre a la gran abundancia de enormes anémonas (hasta de un metro de diámetro) que se congregan en la zona. En ellas conviven los simpáticos peces payaso y los juveniles de damiselas de tres manchas. Lo habitual es que en una anémona esté habitada por una pareja de peces payaso pero, en este lugar, el "hogar" es tan amplio que acoge a numerosas parejas de las dos especies. Además son especialmente activos, no dejan de moverse semejando el ajetreo diario de una gran ciudad.

Aparte de las anémonas y de sus graciosos inquilinos, que suelen ser el mayor atractivo de esta inmersión, encontremos desperdigados entre la blanca arena enormes acróporas o corales mesa y formaciones de coral muy coloridas habitadas por la típica fauna de arrecife. No hay que olvidar echar un vistazo de vez en cuando hacia el exterior: en ocasiones se pueden divisar los habitantes pelágicos.

Aunque se podría pasar tranquilamente toda la inmersión en este punto sin llegar a aburrirse, lo más habitual es que decidamos continuar hacia el segundo lugar: Shark Reef. Y aquí es donde viene otro de los puntos fuertes de Ras Mohamed: saltaremos hacia el vacío cruzando el abismo en un recorrido de unos 20 metros, durante el cual habrá un momento en el que perdamos toda referencia visual del fondo, sintiéndonos enteramente suspendidos en el azul. Una emoción que no hay que dejar probar.

Es importante comprobar la corriente antes de efectuar este paso pues si encontráramos corriente en contra podría resultar muy fatigoso o incluso imposible cruzar este tramo.

Shark Reef

Tras un breve espacio de tiempo volando por el azul, si no hemos perdido el rumbo inicial, observaremos cómo el horizonte comenzará a oscurecerse dibujando cada vez con más detalle la imponente pared del mítico Shark Reef.  El muro se desploma en vertical directamente hacia la oscuridad del fondo que yace a más de 700 metros.

Yolanda Reef

Cerca de los muros de Shark Reef se reúnen en verano enormes grupos de pargos, peces murciélago, jureles, y barracudas.

En la pared de Shark Reef es frecuente encontrar corriente que, como si de una cinta transportadora se tratase, nos llevará en unos segundos hasta el otro punto de inmersión. Aunque muy divertido, nos impedirá disfrutar con calma del espectáculo de gorgonias y luminosos corales blandos que alegran las paredes del acantilado submarino. Mirando hacia el otro lado, hacia el azul, nuestra vista se fijará en los posibles bancos de barracudas, jureles, peces murciélago, grandes pargos, incluso, aunque no ya no se prodigan demasiado, algún que otro tiburón de puntas negras que se esconden detrás de los bancos de barracudas. Estas concentraciones de peces son especialmente grandes durante los meses de verano, cuando se reúnen para la reproducción. Si la corriente lo permite, es otra de las grandes emociones de Shark, salir de nuevo al azul y, por unos instantes, sentirte uno más dentro de estos inmensos bancos de peces. Si la corriente continua con su benevolencia nos acercaremos de nuevo a la pared para estudiar en detalle lo que esconde el arrecife e investigar la pared buscando en sus oquedades, salientes y pequeñas cavidades habitadas por un gran número de los transparentes peces cristal que se esconden de la luz.

Al poco tiempo de recorrer el muro nos encontraremos con una lengua de arena que separa los dos enormes pináculos o arrecifes que son Shark y Yolanda Reef.

Hay que cruzar con precaución esta zona pues podemos encontrar corrientes que nos saquen hacia el exterior del arrecife. Si el mar está calmado o sabemos cómo manejar la corriente, disfrutaremos de una de las zonas más bonitas de la inmersión: arena blanca y luminosa, agua cristalina, colores intensos y saturados por doquier provocados por la abundancia de los peces tres colas, meros, peces ángel y mariposa, gorgonias y corales blandos de un intenso color morado de una especial belleza en esta zona. Subiendo por la lengua de arena nos podemos topar con los siempre curiosos peces trompeta, los activos peces ballesta que suelen patrullar la zona buscando alimento en el fondo o las habituales rayas de puntos azules. Tampoco es raro ver confiadas tortugas carey que no dudan en continuar tranquilamente con su comida a pesar de la cercanía del buceador o algún curioso pez napoleón. En la arena es frecuente que reposen los venenosos peces piedra, lo que es difícil es percatarse de su presencia pues son unos maestros del camuflaje.

Yolanda Reef

Al cruzar la lengua de arena vamos a parar al segundo pináculo. En sus cercanías se congregan los estupendos alcionarios (corales blandos) de los que antes hablábamos, junto con dos soberbias gorgonias. En sus paredes, a poca profundidad, hay interesantes cavidades donde se refugian los siempre atractivos y numerosos peces cristal.

mar rojo

Los siempre magníficos corales blandos, son especialmente bellos en Yolanda Reef (fotografía de la izquierda). Entre Shark y Yolanda Reef nos podemos encontrar con algún ejemplar de los enormes peces Napoleón (fotografía de la derecha).

El nombre de este arrecife, Yolanda Reef, vino a raíz del naufragio en el año 1980 de un barco chipriota del mismo nombre. El desastre ocurrió en el canal entre este y otro pináculo de menores dimensiones más cercano a la costa. El barco desapareció pocos años después arrastrado por una tormenta hacia aguas más profundas aunque quedaron restos de su carga. Lo peculiar de su cargamento también ha contribuido a la singularidad del lugar: el barco transportaba sanitarios. Decenas de baños y retretes se acumulan ahora a poca profundidad y son objetos de miles de fotos de muchos submarinistas que no se resisten a sentarse en unos de estos retretes mientras el compañero capta este "original" recuerdo.

Entre estos restos la fauna del Mar Rojo también ha encontrado su lugar y es sencillo ver entre la porcelana y los hierros, distintos tipos de rayas, meros o enormes morenas
A veces frecuentan este lugar enormes grupos de peces unicornio.
Si aún nos queda aire podríamos cruzar el canal donde yacen los restos del Yolanda y acceder a este tercer pináculo cercano a la línea de costa.
Otra opción es dirigirse al sur, hacia el borde de la pendiente donde, al poco tiempo, nos encontraríamos de nuevo con la caída que baja hasta las profundidades. Desde allí uno podría divisar tiburones grises de arrecife o incluso martillos. Estos avistamientos son más frecuentes en los meses de invierno. Hay que vigilar la corriente que en este caso nos sacaría del arrecife.

Consejos
Aunque no es un sitio excesivamente difícil, hay que extremar la precaución con las corrientes pues pueden ser muy fuertes y caprichosas, a veces descendentes o ascendentes.
También hay que vigilar la profundidad, pues la claridad de las aguas y la ausencia de fondo visible en algunos tramos pueden hacernos bajar en exceso.
Lógicamente es uno de los sitios más concurridos del Mar Rojo y en ocasiones puede estar demasiado saturado de buceadores, por eso es mejor hacer la inmersión lo más temprano posible, así también aumenta la posibilidad de los encuentros con tiburones. El único inconveniente es que la luz es más pobre y el ambiente un poco más triste.

Estrecho de Gubal

El estrecho de Gubal es la parte final del golfo de Suez. Está delimitado en su lado este por la península del Sinaí y en su lado oeste por las islas Shadwan y Gubal. El fondo marino en esta zona es arenoso y poco profundo con una media de unos 40 metros. Hay dos estructuras arrecifales principales Sha'ab Ali y Shab'ab Mahmud. La primera, situada más al norte, nos ofrece dos inmersiones apasionantes en pecios. Por un lado el Kingston, más conocido como Sara H, cuyo principal atractivo no está en el barco en sí, si no en la exuberancia del coral que lo rodea y la gran cantidad y variedad de peces de arrecife que se encuentra al amparo de sus hierros. Y por otro, el pecio más famoso de todo el Mar Rojo y uno de los más importantes del mundo, el barco inglés Thistlegorm.

El otro arrecife, Shab'ab Mahmud, corre paralelo a la línea de costa en el lado suroeste de la península del Sinaí y también nos ofrece agradables inmersiones, como otro de los pecios famosos del Mar Rojo: el Dunraven. Y una de las inmersiones más placenteras de todo el norte: Small crack, un pequeño pasaje en el arrecife principal que comunica el exterior más agitado con el tranquilo interior de arenas blancas y poco profundas. Curiosamente este lugar es menos frecuentado que otras inmersiones.

Si cruzáramos el estrecho en dirección a la isla de Shadwan llegaríamos a otro arrecife muy famoso entre los buceadores amantes de los pecios, nos referimos a Sha'ab Abu Nuhas, en pocos metros reúne hasta seis pecios distintos, entre los más destacados el fotogénico Giannis D y el colorido Carnatic.

Thistlegorm
Thistlegorm

La popa del Thistlegorm conserva aún su armamento de defensa. Miles de pequeños peces merodean por la zona.

Varios son los motivos que han hecho de este pecio un lugar tan famoso y concurrido. Por un lado, su historia: un barco hundido en la II Guerra Mundial, descubierto en los años 50 por el comandante Cousteau, olvidado de nuevo y redescubierto en los años 90. Aún conserva en su interior gran parte de su cargamento de material bélico, a pesar de los múltiples pequeños pillajes que a lo largo de estos años ha ido sufriendo. Por otro, la abundante fauna que ha colonizado este histórico lugar. Pero lo que definitivamente ha contribuido a su popularidad es el fácil acceso que tiene para los buceadores: el Thistlegorm descansa en su posición de anclaje en un fondo de arena de unos 35 metros en su parte más profunda y 16 en su parte más somera.

Thistlegorm

En los compartimentos interiores del barco todavía permanece el cargamento bélico que transportaba, como los camiones que aparecen en la fotografía

El barco inglés hacía la ruta desde Glasgow hasta Alejandría pero bordeando África para luego subir por el canal de Suez, aunque mucho más larga, era menos peligrosa que la ruta directa a través del Mediterráneo, controlada por los alemanes.

Sin embargo, tuvo que fondear en el estrecho de Gubal a la espera de que desalojaran a un barco que obstruía el canal de Suez, con la mala fortuna de que fue detectado por unos bombarderos alemanes e inmediatamente atacado el 6 de octubre de 1941. Dos bombas golpearon un compartimento lleno de munición provocando una fuerte explosión y el hundimiento casi inmediato del barco. Tan solo nueve tripulantes murieron en el ataque, el resto de la tripulación fue rescatado por un barco cercano.

Cuando Cousteau lo encontró por primera vez el contenido del barco estaba casi intacto.

Puedes bucear infinidad de ocasiones en el pecio y siempre descubrirás nuevos detalles. Sin embargo, en un típico viaje de buceo se suelen hacer dos o a lo sumo tres inmersiones en este lugar. La primera es habitualmente una exploración por el exterior del barco. Si no nos entretenemos demasiado en los distintos rincones, podremos recorrer todo su casco en una única inmersión. En la segunda inmersión nos adentramos en los interiores del barco para descubrir lo que queda de su variado cargamento, aún abundante aunque ciertamente más deteriorado que en otros tiempos,  como motocicletas, coches, camiones, fusiles, munición, alas de avión, botas de agua…

Consejos

Puede convertirse en una inmersión delicada por la profundidad y las inmersiones repetitivas, hay que estar muy atento a los tiempos de descompresión.
Hay corrientes de marea que discurren más o menos paralelas al barco y en ocasiones pueden ser muy fuertes.

La visibilidad no suele ser muy buena rondando los 20-30 metros.

Es una inmersión muy concurrida, hay que tener cuidado con los ascensos y hacerlos siempre por un cabo.

Tanto en el interior como en el exterior ten cuidado con los golpes y los cortes con las estructuras del barco. 
Es conveniente llevar linternas para entrar en el interior. Por supuesto, no cojas nada del barco.

Estrecho de Tirán

Small Crack

En la inmersión Small Crack dentro de la laguna interior aparecen pequeñas agregaciones de Coral.

Situado en la base del golfo de Aqaba, hereda su nombre de la cercana isla de Tirán, propiedad de Arabia Saudí aunque está cedida a Egipto. Entre dicha isla y la costa egipcia hay cuatro arrecifes en dirección noreste - suroeste que son las cimas de otras tantas montañas sumergidas. Alrededor de los arrecifes las paredes descienden hasta una profundidad de unos 50 metros, desde allí vuelven a caer hasta lo más profundo. En el estrecho se alcanzan cotas de entre 200 y 800 metros. Es un lugar expuesto a las corrientes de vaciado y llenado de las mareas, cuando dichas corrientes se encuentran con el obstáculo que suponen las montañas sumergidas, provocan corrientes ascendentes que obligan a los nutrientes a subir hacia las capas superiores, donde son aprovechados por el fitoplancton creando de esta manera un ambiente muy rico. Es muy posible que este lugar sea de los que más te gusten. Sus paisajes son excepcionales y rebosantes de vida, si no espera a bucear por ejemplo en Jackson reef. Los grandes pelágicos son también atraídos al festín y las mayores posibilidades de ver tiburones en el Mar Rojo norte se dan en el estrecho de Tirán. Si las condiciones lo permiten se pueden encontrar con relativa facilidad pequeños bancos de tiburones martillo, tiburones puntas blancas de arrecife, tiburones grises o tiburones leopardo. En ocasiones se han visto también tiburones tigre y tiburones ballena.

Normalmente las inmersiones comienzan en el lado sur de los arrecifes pues es la zona más protegida de los vientos dominantes.

Jackson Reef

Es el arrecife situado más al norte de los cuatro y el más impactante por su colorido y cantidad de vida. Se reconoce porque en su parte norte permanecen los restos muy deteriorados de un mercante chipriota que colisionó en 1981.

 

Jackson reef

El de jardín de Coral de Jackson Reef está pletórico de vida y actividad y rebosante de colorido.

En la zona sur del arrecife existen varios muertos (o Shamanduras en árabe) donde los barcos fondean. Y es normalmente el lugar de comienzo de las inmersiones. El perfil general de la inmersión es una pared vertical que cae hasta una amplia repisa a unos 45-50 metros de profundidad, si continuáramos más hacia el exterior en esta cota, nos encontraríamos con otro cortado que baja directamente  hasta poco más de 300 metros.

Hay varias posibilidades a la hora de hacer la inmersión: algunas veces se realizan inmersiones de deriva y otras veces se regresa al barco buceando; unas veces se bucea por el lado más protegido (el sur) y otras por el lado más expuesto (norte). Es un lugar que merece varias inmersiones. La primera puede ser su lado oeste comenzando desde el lado de sotavento, más o menos a la mitad del arrecife. Ya sumergidos y casi al comienzo de la inmersión, veremos varias grietas que rompen la pared llegando hasta la misma superficie. En ocasiones puedes ver la arena cayendo a través de ellas como si de una cascada se tratase.

Si continuamos el desplazamiento hacia la punta oeste, pocos aleteos después, y a una cota de 28 metros, visitaremos una magnífica y "famosa" anémona roja con su correspondiente pareja de peces payaso. A partir de aquí iremos ascendiendo gradualmente hasta llegar a una terraza de arena y coral que está a unos 10 metros por debajo de la superficie. En este lugar merece la pena pararse un buen rato y disfrutar del increíble espectáculo de color que ofrece el riquísimo jardín de coral, los anthias o tres colas le dan el toque dominante de naranja, los peces estandarte, mariposa y los salmonetes se encargan del amarillo y negro; el coral lechuga las pinceladas de verde; los peces trompeta, los fusileros y los jureles el color metálico azulado; el blanco lo aporta la finísima arena del suelo…  De cuando en cuando alguna confiada tortuga se une al cuadro y completando la escena. En el fondo azul hacia mar abierto pueden aparecer los grandes pelágicos. Quizás sea uno de los rincones más bonitos de todo el Mar Rojo.

Fistularia commersoni

El pez trompeta es especialmente abundante en Jackson Reef y se acerca sin ningún pudor al buceador.

Después de esta impresionante función, si continuáramos hacia el extremo oeste, hay que extremar las precauciones pues, dependiendo de las mareas, podríamos encontrarnos una fuerte corriente que nos arrastraría hacia el exterior o hacia la parte norte del arrecife.

Otra posible inmersión consiste en explorar el lado opuesto, buceando hacia la punta este con la pared a nuestra izquierda. La decisión de hacer la inmersión en una u otra dirección muchas veces estará determinada por la presencia o no de corrientes: siempre trataremos de buscar una ligera corriente a favor. Si nos decidimos por esta otra ruta nos encontraremos al poco tiempo con una terraza de arena a unos 15 metros de profundidad. Es muy frecuente en este sitio encontrarse con tortugas Carey o  incluso, aunque menos frecuente, tortugas verdes. También es posible tropezarse con los, casi siempre deseados, tiburones. No es raro ver vagando por aquí tiburones puntas blancas de arrecife, tiburón gris de arrecife o incluso tiburones martillo. Aunque para ver estos últimos hay un sitio con mayor probabilidad y es la tercera opción para este punto de inmersión.

Normalmente el viento sopla del lado norte y esta parte del arrecife está expuesta al oleaje, así que solo nos lanzaremos a explorar la parte norte del arrecife si el viento, y la corriente por supuesto, nos dan una tregua. Saltando cerca de los restos del Lara (el barco chipriota encallado en superficie) trataremos de ir hacia el azul por un rato y esperaremos por si tuviéramos la fortuna de encontrar un banco de tiburones martillo que merodeen por la zona. El resto de la inmersión transcurre por paredes verticales  con bellos corales blandos adornadas con algunas cavidades u oquedades.

Consejos

No suele ser una inmersión difícil pero hay que tener cuidado con las corrientes, especialmente en los extremos donde se hacen más fuertes o aparecen de forma repentina para el buceador.

 

Esto son solo algunas breves descripciones de lo que podremos disfrutar bajo el Mar Rojo pero hay muchas más inmersiones apasionantes esperando a que las explores y descubras sus secretos.