facebookTwitterYoutube
movilinfo@20000leguas.esmovil606 027 309   telefono86 564 29 72 

Bucear en la isla del Coco

La isla del Coco es uno de esos pocos sitios remotos y prácticamente inalterados que aún resisten la presión y explotación humana.

Islas del coco

La isla del Coco solo puede visitarse en barco, tras una travesía de al menos 32 horas

Sin duda, a este buen estado de conservación ha contribuido su lejanía, pues son necesarias nada menos que unas 32 horas de navegación para recorrer las 532 millas que la separan de tierra firme, y esto suponiendo que las condiciones del mar sean propicias. Los agrestes 24 km2 de extensión de la isla hacen complicada la construcción de infraestructuras que permitan una visita más cómoda y rápida a la isla, salvándola del turismo de masas. Las únicas aglomeraciones que veremos en la isla del Coco serán las plantas que forman la lujuriosa selva que la tapiza, los numerosos grupos de alcatraces y tijeretas que la sobrevuelan y las hordas de tiburones que encontraremos bajo sus aguas.

Isla del coco Isla del coco

Las isla está deshabitada. Solo viven allí los guardaparques y científicos

Esta isla volcánica, perdida en las inmensidades del océano Pacífico, pertenece a Costa Rica y constituye uno de sus Parques Nacionales más apreciados. Su situación geográfica favorece la presencia casi constante de lluvias, hecho que le otorga el primer puesto en el ranking de pluviometría de Costa Rica, además de alimentar las impresionantes cascadas que vierten directamente al mar en todo el perímetro de la isla y regar la exuberante vegetación que la cubre. Este paisaje tan sugerente sirvió para ambientar la famosa película basada en el bestseller de Michael Crichton: Parque Jurásico.

Isla del coco

Sus exóticos paisajes sirvieron de fondo en la película Parque Jurásico

Una agradable forma de visitarla es unirse a uno de los viajes de buceo embarcados en un lujoso barco de vida a bordo. Si el ambiente emergido es espectacular, el que encontrará el buceador debajo del agua le dejará sin habla. Las complejas corrientes que se dan en la zona aportan nutrientes que ayudan a crecer al fitoplancton quien, a su vez, nutre al zooplancton y éste a organismos mayores alimentando la cadena trófica y creando una riqueza excepcional. Bancos de cientos de tiburones martillos, omnipresentes tiburones puntas blancas de arrecife, inabarcables bancos de jureles ojones, grupos de enormes pastinacas, elegantes águilas marinas, delfines juguetones, ocasionales tiburones ballena, mantas, orcas, ballenas jorobadas, son algunos de los alicientes que nos invitan a sumergirnos y disfrutar de fuertes emociones. 

isla Grossa

Los grandes bancos de tiburón martillo son el punto fuerte de Cocos

Los habitantes más deseados en la isla del Coco son, sin duda, los tiburones. Y normalmente, el rey es el tiburón martillo o cornuda (Sphyrna lewini) que puede llegar hasta los 4 metros de longitud y puede formar bancos de cientos de individuos.

isla Grossa

Los puntas blancas plateados (Carcharhinus albimarginatus) se acercan por la tarde a la estación de limpieza

Existe una inmersión, Silverado, en la que la cota del punto de espera está tan sólo a unos ocho metros de profundidad. En esta ocasión, el objetivo principal para presenciar son los tiburones de puntas plateadas (Carcharhinus albimarginatus) que casi todas las tardes vienen desde aguas oceánicas a su sesión de limpieza
Los abundantes tiburones punta blanca de arrecife aparecen en todas las inmersiones y normalmente permiten un acercamiento considerable. Pero lo más espectacular son las inmersiones nocturnas en el interior de la isla Manuelita. Cuando cae el sol grupos de hambrientos tiburones punta blanca de arrecife (Triaenodon obesus) se reúnen para salir en busca de sus presas. Han aprendido a  utilizar las luces de los buceadores para facilitar su búsqueda y cuantas más luces se reúnan abajo mayor será la concentración de tiburones.
Otro de los “trofeos” de la isla es el endémico y extraño pez murciélago del Coco (Ogcocephalus porrectus). Aunque abundante, es más difícil de observar por su hábitat en fondos arenosos y más profundos.

Isla del coco Isla del coco

Gracias a su aislamiento, la isla también goza de una rica e interesante historia entremezclada con leyendas de piratas y tesoros. La posición de la isla del Coco en medio de ningún lugar, y la presencia de agua dulce en cantidad, la convirtieron allá por el siglo XVII, en refugio ideal de piratas. Esto ha dado pie a la existencia de numerosas leyendas que hablan sobre fabulosos tesoros enterrados en la isla. De todas ellas una de las más famosas y verosímiles es la historia del Tesoro de Lima. Durante la guerra de la independencia de Perú, el virrey Abascal, intentando evitar la apropiación del tesoro por parte de los independentistas, decidió confiar la custodia de 24 cajas de madera repletas de monedas de oro y lujosos ornamentos de la fastuosa Catedral de Lima a un navío inglés, cuya misión era llevarlo a un lugar seguro. De este modo, la madrugada del 22 de octubre de 1820, zarpó el Mary Dear del puerto de Callao con el valioso cargamento. Ciertamente cumplió bien su misión, pues hasta hoy día no se ha recuperado el tesoro. Parece ser que la tentación fue tan fuerte que decidieron apropiarse del cargamento y ponerlo a buen recaudo para más adelante recogerlo. El sitio elegido para esconder el tesoro fue la isla del Coco. Pero sus planes no salieron bien y no pudieron nunca regresar a por él. Hay constancia de que, al menos, en una ocasión, alguien pudo recuperar unas cuantas monedas del tesoro y vivió rico el resto de su vida. Las más de 300 expediciones que han buscado el tesoro a partir de entonces han resultado un fracaso. De momento el gobierno Costa Ricense no permite ninguna expedición más en busca del tesoro, considera que no hay mayor tesoro que la propia isla y su riqueza natural.

Columbretes bajo el agua

El famoso comandante Cousteau definió la isla del Coco como la más bonita del mundo

Tras los piratas, los visitantes asiduos de la isla fueron los balleneros y a éstos le siguieron las expediciones científicas del siglo XVIII y XIX. Muchos de los visitantes de estas primeras épocas dejaron sus recuerdos grabando sus nombres en la roca. En las bahías de Chatham y Wafer hay numerosas piedras talladas de forma más o menos elaborada que dejan constancia de su visita y plantean otro de los misterios de la isla. Hay quien defiende que ciertas inscripciones están relacionadas con el tesoro.
Entre ellas, encontramos una del famoso oceanógrafo Cousteau, quien visitó la isla en diversas ocasiones y la describió como la isla más bella del mundo: probablemente no se equivocaba.

Mero Langosta