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Buceo en el Mar Rojo norte

 Desde que allá por los años 50 se empezará a descubrir el Mar Rojo como un paraíso para el buceo, han cambiado mucho las cosas. Los buceadores de aquella época se quedarían sorprendidos y seguramente alarmados al ver la ingente cantidad de urbanizaciones y hoteles que han transformado radicalmente el paisaje puramente desértico de entonces. Probablemente se asustarían al contemplar la cantidad de buceadores que hoy vienen desde todo el mundo para conocer en persona las maravillas de este singular mar.

El Mar Rojo egipcio y en concreto la península del Sinaí es, sin lugar a dudas, uno de los destinos más populares de buceo de todo el mundo. Se estima que una media de más de dos mil buceadores se sumergen a diario en sus diferentes y variados puntos de inmersión, si bien los lugares más clásicos rondan la decena, lo que hace que a determinadas horas y en determinadas épocas del año puedan estar demasiado concurridos. Sabiendo esto, cualquiera podría pensar que el Mar Rojo no es el lugar adecuado para unas vacaciones de buceo, demasiada gente y arrecifes con excesiva presión humana. Es cierto que este volumen de buceadores y los consiguientes barcos e infraestructuras hoteleras han afectado en cierta medida su litoral y el arrecife, pero la protección ejercida por el gobierno y el cuidado y respeto de los operadores de buceo de la zona y de los propios buceadores que la visitan, hacen que la mayor parte del arrecife esté aún en un estado más que saludable, todavía capaz de deleitar e impresionar a los buceadores más exigentes.  

Estrecho de Tirán

Algunos puntos de buceo en horas punta pueden estar demasiado saturados de barcos y buceadores. 

Una vez sumergido, uno puede llegar a comprender porqué el Mar Rojo se ha convertido en un sitio tan apreciado por los buceadores. El colorido, la belleza y la variedad de vida de sus arrecifes es difícil de encontrar en otro lugar del mundo.

Uno de los ilustres pioneros del buceo en este y otros mares, el comandante Cousteau, lo definió como el Corredor de las Maravillas y aún hoy, este calificativo es del todo apropiado para referirse a algunas de las inmersiones del Sinaí.

peces mar rojo

El Mar Rojo es muy rico en endemismos. El pez mariposa enmascarado (fotografía inferior) solo existe en esta parte del mundo. El 90% de los peces de la familia de los Pseudocromis (fotografía superior) que habitan el Mar Rojo son exclusivos de estas aguas.

Las condiciones especiales de este mar han favorecido el crecimiento del arrecife y lo han convertido en uno de los de mayor diversidad biológica: más de 1200 especies de peces, más de 250 tipos de coral y miles de variados y espectaculares invertebrados, componen el colorido mosaico submarino que es el Mar Rojo. A lo largo de su vida geológica ha experimentado subidas y bajadas de nivel que lo han llegado a aislar del océano Índico. Este hecho ha permitido que la fauna originaría de este último evolucione aquí de forma independiente, provocando un elevadísimo número de endemismos, o lo que es lo mismo, especies que únicamente existen en el Mar Rojo. Aproximadamente un 30 % de los peces del Mar Rojo solo se pueden ver en este lugar del mundo. En ciertas familias de peces este porcentaje aumenta, como es el caso de los peces mariposa donde de las 14 especies existentes en el Mar Rojo, siete son endemismos; o las familias de los pseudochromis y tripterigios que alcanzan tasas de un 90 %.

Montes del Sinaí

La topografía de la península del Sinaí es muy elevada, su altitud ronda los 1500 metros de media. El monte más alto, el Monte de Santa Catherine, alcanza los 2642 metros.

Otra de las particularidades que contribuyen a hacer este lugar tan especial, es la impresionante topografía de las tierras que lo rodean: una zona elevada y sumamente árida que carece de corrientes de agua  permanentes que viertan al mar. Esta falta de aporte de agua dulce, unida a las altas temperaturas de la región, la escasez de lluvias y el insuficiente intercambio de agua con el océano Índico, aumentan su salinidad situándolo en el podium de los mares más salados del mundo, con valores medios de 40 % de salinidad cuando la media mundial es de 35 %.

La ausencia de ríos implica también que haya escaso aporte de sedimentos que lleguen al mar, circunstancia que ayuda a que la claridad de sus aguas tenga pocos rivales en el mundo.